- Un método desarrollado en el grupo Ephyslab calcula los caudales de los ríos y simula los destrozos ante precipitaciones torrenciales.
El equipo EphysLab, del Campus Agua de la UVigo en Ourense, ultima la creación de un sistema de alerta temprana ante inundaciones en la cuenca del Miño-Sil. Este modelo se ejecuta diariamente y está conectado a una interfaz gráfica que permite con un lenguaje sencillo y visual estimar el riesgo de inundación y la extensión de la zona inundada. El sistema, integrado por un módulo hidrológico y otro hidráulico, se generó en el marco del proyecto internacional RISC_ML, en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil.
La base de funcionamiento del sistema consiste principalmente en que una vez emitidas las previsiones meteorológicas de Meteogalicia para las siguientes 72 horas, se utilizan como entrada en el módulo hidrológico para transformar esa lluvia en escorrentía y obtener las previsiones de caudal en diferentes puntos de interés a lo largo de toda la cuenca, tanto en los ríos principales, el Miño y el Sil, como nos sus afluentes. Una vez obtenidos estos caudales, se utilizan cómo input en el módulo hidráulico, que permite hacer simulaciones de como será la inundación, si la hubiera, generada por esos caudales.
Mapas de inundación
Es decir, se hace un modelado numérico hidráulico en aquellas zonas y villas donde hay riesgo de inundación. Cuando se prevé un caudal que pueda causar inundación en cada una de esas zonas, se utiliza como entrada en el modelo hidráulico correspondiente, que permite generar los mapas de inundación y de riesgo asociado. Las zonas donde se prevé que la inundación cause riesgo, son aquellas donde la lámina de agua tiene una cierta altitud o velocidad que supera umbrales preestablecidos.
Actualmente el sistema se encuentra en la fase final de calibración y validación, y el siguiente paso es hacerlo plenamente operativo, para poder ayudar en la toma de decisiones, lo que se está llevando a cabo dentro de un nuevo proyecto internacional concedido, el RISC_PLUS, que es continuación del anterior, y siempre en colaboración con la Confederación Hidrográfica Miño-Sil.
Efecto invernadero
Diego Fernández es investigador del Ephyslab. Analiza especialmente las inundaciones y estudia su dinámica y su evolución para a partir de ahí tomar las medidas de mitigación necesarias, y minimizar los daños que pueden causar estos eventos extremos.
“El efecto invernadero tiene muchos impactos sobre muchos componentes del ciclo climático, pero especialmente sobre el ciclo hidrológico. Estamos viendo que en muchas regiones del planeta este calentamiento está intensificando el ciclo hidrológico, que implica esto, que tenemos cada vez más situaciones de sequía pero también más riesgos de inundaciones. Estos impactos también están afectando a Galicia. Nuestros estudios indican que estas situaciones hidrológicas extremas serán cada vez mas frecuentes e intensas en nuestra comunidad. En las últimas décadas ya estamos viendo este incremento tanto en las situaciones de sequía en nuestra comunidad, así como del riesgo de inundaciones que se está intensificando en los últimos tiempos. De hecho, es esperable que incluso zonas gallegas donde antes no había inundaciones, en el futuo podrían verse afectadas”, destaca el físico y doctor en Ciencias Marinas.
Ahora mismo trabaja en el diseño de este sistema anti inundaciones en la cuenca del río Miño, y advierte de la necesidad de implementar estas medidas en nuestro territorio. “Los sistemas de alerta temprana son uno de los mecanismos más eficientes para minimizar los daños. No nuestro caso concreto cuando se pronostica un evento extremo de precipitación, tratamos de ver cómo va a afectar nuestros ríos y las inundaciones que pueden provocar para que luego sean las autoridades, y protección civil quien pueda tomar medidas con antelación y así disminuir el daño de estos eventos. Este sistema ante un pronóstico de precipitación, transforma eso en el caudal correspondiente. No siempre el mismo evento de precipitación va a causar el mismo impacto en el caudal ya que esto depende de diversos factores como el estado de humedad del suelo, los requerimientos de agua de la vegetación…”, explica el investigador de la UVigo.
Menos agua en los ríos pero precipitaciones más fuertes
Ante esos pronósticos de precipitación, lo que hacen y transformar esto en caudales y ver cómo va a ser su evolución en los siguientes días. También hacen simulaciones hidráulicas que sirven para simular como esos caudales pueden inundar algunas zonas de las villas para poder ir tomando medidas. Esto en tiempo real. De cara a el futuro lo que hacen es introducir datos de los denominados modelos climáticos que revelan como pueden evolucionar las precipitaciones durante los próximos años.
“Esos datos los metimos en nuestro sistema y ya nos indican la evolución de los caudales de los ríos. Se comparamos los caudales actuales con los futuros podemos ver cómo va a evolucionar esa situación. Se vemos una zona que ahora no se inunda pero que dentro de unos años sí que se puede inundar, nos permitiría tomar medidas como restringir construcciones en esa zona. El sistema tiene estas vertientes ya que permite analizar lo que va a pasar en los próximos días, pero también lo que puede suceder en el futuro e ir mitigando esos impactos”.
Todo este modelado hidrológico y hidráulico de la cuenca del Miño-Sil también se utilizó para tratar de analizar como será la evolución futura de los patrones fluviales en la cuenca. Para eso, se utilizaron cómo inputs en el sistema generando datos de precipitación de los modelos climáticos rexionalizados del Coupled Model Intercomparison Project (CMIP), utilizando proyecciones climáticas hasta el año 2100. De manera general lo que se observa es una merma del agua que llevarán los ríos de la cuenca a medida que el siglo avance, es decir, la media anual de caudal será menor, por lo que habrá menos agua disponible.
Riesgo de períodos secos
Además, esta merma será mas acusada en verano, por lo que el riesgo de períodos secos se incrementará. “Los estudios estiman que el río Miño va a tener una pérdida de agua de un 20% menos la finales de siglo. Sabiendo esto podemos adaptarnos a escenarios futuros”, señala Diego Fernández. “No futuro vamos a tener más riesgo de que no se cumpla el caudal ecológico, especialmente en verano. En esa época vamos a tener menos agua de la que ya tenemos ahora. Se estamos por debajo del caudal ecológico del Miño, tendremos un empeoramiento de la calidad de las aguas y de su biodiversidad. Los embalses pueden hacer un papel importante en el futuro. Su aprovechamiento podrá mitigar estos impactos en verano, y en invierno, se tienen capacidad, mitigar las crecidas de los ríos. Debemos tener conciencia cada vez más de un uso sostenible del agua porque vamos a tener menos agua disponible, incluso en una zona como Galicia que no es seca”, sostiene.
Intensificación de las precipitaciones extremas
Por el contrario, también se observó que los eventos de precipitación extrema, e inundaciones, se intensificarán. Esto tiene su base en el calentamiento de la atmósfera asociado al cambio climático, lo que eleva su capacidad para retener humedad, lo que provoca que los eventos extremos de precipitación, en el caso de la cuenca del Miño-Sil principalmente #deber a borrascas y sus frentes asociadas, puedan ser más intensos. Esto implica que la medida que avancemos en el siglo los eventos de precipitación extrema, y por lo tanto las inundaciones, aumenten tanto su frecuencia como su intensidad. Esto provocará, según las previsiones, que no solamente las zonas inundables de la cuenca Miño-Sil se vayan a inundar de forma mas frecuente e intensa, sino que además, zonas que actualmente no se inundan podrán inundarse en un futuro.
El incremento de los eventos extremos de precipitación puede tener unas consecuencias importantes sobre las poblaciones, ya que llevarían asociados eventos de desbordamiento de los ríos, lo que puede dar lugar a inundaciones cada vez más devastadoras, dado que los modelos muestran un inequívoco y fuerte incremento de los eventos extremos de precipitación en un futuro próximo.